Restauración patrimonial de frentes clásicos de ladrillo, columnas antiguas de piedra y mampostería tradicional en caserones de valor histórico. Aplicamos morteros de cal tradicionales impermeables contra la humedad ascendente.
Solicitar una evaluaciónCada ladrillo, cada junta y cada capa de revoque cuentan una historia. Nosotros aplicamos morteros de cal tradicionales que respetan la fábrica original y detienen la humedad ascendente de forma definitiva.
Solicitar PresupuestoTrabajamos exclusivamente con morteros de cal hidráulica natural (NHL 3.5 y NHL 5), dosificados según el grado de exposición y la porosidad del ladrillo original. En cada intervención realizamos un análisis de sales solubles y resistencia mecánica del sustrato para ajustar la granulometría de la arena y la proporción de cal, garantizando compatibilidad y durabilidad.
Aplicamos un sistema combinado: inyección de resina de silicato en la base del muro para crear una barrera química contra la capilaridad, complementado con un drenaje perimetral exterior. Los revoques interiores se ejecutan con morteros de cal macroporosos que permiten la evaporación del agua residual, evitando la acumulación de humedad y la formación de eflorescencias.
Sí, utilizamos consolidantes a base de silicato de etilo aplicados por impregnación controlada, previa limpieza con microabrasión suave. En zonas con pérdida de material, reconstruimos volúmenes con mortero de cal y áridos seleccionados, texturizados para igualar la superficie original. El proceso incluye un monitoreo posterior para verificar la penetración y la estabilidad del tratamiento.
Ejecutamos estucos a la cal en tres capas: enfoscado, revoco y enlucido, con posibilidad de acabado liso, fratás fino o textura rústica según el periodo del inmueble. La cal apagada en pasta madura durante al menos seis meses, lo que garantiza un acabado mate, transpirable y con una luminosidad natural que respeta el carácter histórico del espacio.
Depende del estado del muro y la superficie a tratar. Una fachada de ladrillo de 200 m² con problemas de humedad y juntas deterioradas suele requerir entre 4 y 6 semanas, incluyendo el análisis previo, la preparación del soporte, la aplicación de morteros y los tiempos de curado. Cada proyecto cuenta con un plan de trabajo detallado antes de iniciar.
Cada intervención respeta la materia original y devuelve la solidez que el tiempo ha desgastado.
Aplicamos cal hidráulica natural NHL 3.5 y cal apagada en pasta. Las juntas y revoques evitan la humedad ascendente sin sellar el muro, permitiendo que la estructura transpire y se mantenga seca.
Antes de cualquier obra analizamos sales solubles, humedad relativa y estado de la piedra o ladrillo. Solo así definimos el tratamiento exacto que necesita cada fachada o columna.
Cuando un capitel o una moldura se ha perdido, reproducimos la forma y textura original con morteros de cal y áridos seleccionados. El color se ajusta in situ para que la intervención sea casi invisible.
La humedad ascendente no se combate solo con morteros. Instalamos sistemas de drenaje en la base del muro para evacuar el agua del terreno y evitar que vuelva a subir por capilaridad.
No entregamos el trabajo y nos vamos. Hacemos seguimiento periódico durante al menos un año para verificar que los tratamientos funcionan y que no aparecen nuevas patologías.
Hemos trabajado en palacios, iglesias y caserones construidos entre 1850 y 1920. Conocemos los materiales de esa época —ladrillo macizo, piedra arenisca, adobe— y sabemos cómo tratarlos sin dañarlos.